Alternativas forestales

Al César lo que es del César. Desde que en 1857 llegó a Bizkaia el primer pino de Monterrey (Pinus radiata), muchos tejados de caseríos se han pagado con los beneficios de sus cortas.

Sin embargo, hoy en día, con casi el 70% de la superficie forestal de Bizkaia ocupada por pinares de Pinus radiata, vemos cómo se ha reducido considerablemente la productividad de madera por hectárea así como el precio de la tonelada de madera; a la vez que se multiplican las enfermedades que afectan a estos monocultivos.

Fruto de esta crisis del pinar, en numerosos terrenos de Bizkaia se talan los pinares y se repuebla con otra especie no autóctona, el eucalipto. Esta es la dinámica que acerca peligrosamente nuestras tierras forestales al modelo de Galicia y Portugal.

El principal problema de método es que seguimos orientando mayoritariamente nuestros montes a monocultivos, y que nos lanzamos a los brazos de esta “nueva” especie sin comprender realmente lo que ha ocurrido con los pinares, hace no muchos años considerado “el oro verde”.

Y no es porque falte la investigación científica al respecto: hoy en día, existen trabajos serios que relacionan la pérdida de vitalidad de estos monocultivos con la pérdida de fertilidad del suelo sobre el que crecen; y que relacionan la pérdida de la capa superficial del suelo con los métodos de gestión asociados a los monocultivos de pino y eucalipto. Los factores ambientales y de gestión que más perjuicio producen en nuestros suelos forestales son: las altas pendientes del territorio, el clima húmedo-hiperhúmedo, las talas a hecho y el uso de maquinaria pesada. Cuando coinciden en una parcela todos estos factores al mismo tiempo se produce una pérdida de varias toneladas de suelo por hectárea y año que van a nuestros ríos para acabar finalmente en el mar.

Nos resulta fácil comprender que para tener una huerta con plantas sanas, tenemos que cuidar y alimentar regularmente el suelo. Sin embargo, cuando se trata de gestionar el bosque, algo ocurre, porque se impone la lógica que pretende extraer beneficios continuos del monte a la vez que agredimos con nuestra forma de gestión el suelo que sustenta y da de comer a los árboles.

Las “talas a hecho”, es decir, la corta simultánea de todos los árboles de la parcela, es a mi entender el elemento clave de la gestión actual que deberíamos superar. En realidad, sí existen formas de gestión forestal que evitan estas “talas a hecho”; silviculturas que generan másas llamadas “irregulares”, en las que aparecen árboles de distintas edades, distintas especies, etc.; masas, en definitiva, basadas principalmente en las especies autóctonas, muy cercanas en composición y estructura a los bosques silvestres y orientadas a la producción de madera de calidad. Se trata de la Silvicultura Cercana a la Naturaleza (SICN), por la que ya han apostado numerosas regiones del entorno europeo. Suiza, en concreto, atesora más de un siglo de experiencia en gestionar bosques muy semejantes desde esta Silvicultura que resultan altamente rentables económicamente.

En Bizkaia ya hemos empezado a transicionar montes para conseguir bosques productores de madera de calidad gestionados desde la SICN, en concreto desde dos situaciones muy frecuentes en nuestro territorio:

– pinares maduros en los que, bajo sus copas, se da el brote y crecimiento de varias especies autóctonas

– parcelas taladas (o antiguas praderas) en las que ya ha comenzado el proceso de regeneración espontánea del bosque

Si tienes una parcela forestal y quieres impulsar un bosque productor de madera de calidad, además de recuperar el suelo, la biodiversidad, proteger el ciclo del agua y proteger nuestro clima, ponte en contacto y conoce a fondo esta silvicultura alternativa.

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